Javier Ruiz - Libreria Praga

El consuelo

OPINIÓN GP | JAVIER RUIZ  @sevennorth | LA COLUMNA DEL 5

— Mira, un camión con cerditos.
— Sí, van al matadero.
No quise mirar por el retrovisor la cara del niño.

Ighalo, Peñaranda, Mainz, El Arabi, Brahimi, Siqueira todos jugadores del pasado. Todas sus camisetas me rodeaban en el fondo sur, anoche a las 22:00, tan tarde que estuvo a punto de hacer frío en el agosto radical y extremista que nos ha tocado este año. Tan tarde que hoy, primer día de trabajo, había dormido poco. ¿Quién y porqué pone los horarios? ¿A quién le interesa que un partido acabe a las doce de la noche? Y hoy a trabajar. Dicen que el fútbol es el opio del pueblo y que a la gente hay que darle pan y circo para tenerla contenta. Y os digo que es cierto: cómo íbamos a soportar septiembre con la vuelta al trabajo, sin un duro de después de las vacaciones y esperando el desastre de la vuelta a los colegios si no empezara el fútbol. Opio y circo: todo en uno. Por fin llegó el consuelo, por fin llegó el fútbol.

El tipo que tiene el megáfono en una grada de ultras es un guía espiritual: “volveremos”. Oía volveremos, volveremos y miraba la gente de alrededor con camisetas del pasado. El partido empezó como se esperaba: sin fútbol, con una tensión tremenda y con equipos dibujados en el césped y preocupados por no perder ni la situación, ni el dibujo, ni la camiseta del contrario más cercano. Fútbol de segunda con empujones, piques y la normalidad que da el que todos saben de qué va esto y nadie se escandaliza porque le zurren por detrás. Segunda, eras así. El Granada ha logrado sensatez con el cuadrado que forman los dos centrales Menosse y Germán y los dos mediocentros, Baena y Montoro. Esos cuatro y Javi Varas, importantísimo en una parada en el minuto 10, son el mini armazón desde el que se ha empezado a construir.

La grada de animación que anime, pensaba mi grada. Abajo decían que volveremos y a mi alrededor mucho joven. Gente que no creo que fuera nunca al viejo los Cármenes, gente que se han hecho aficionados con Pina, los ascensos y la primera. Mucha tranquilidad en el primer tiempo y luego se vinieron arriba con viento a favor en el segundo. El Granada debe de estar, por ciudad y afición, a caballo entre primera y segunda, con más temporadas quizás en segunda que en primera. Miro la wiki: 19 en muncipios por población y 17 en provincias. Y en esto paran el partido para ¡beber agua! ¿Lo pararán en enero en Asturias para que los andaluces se sequen? ¡Pero si estábamos a punto de coger la rebequita! ¿He dicho ya que odio el fútbol moderno? Lo odio.

Acaba el primer tiempo entre controles defectuosos, pases por alto y alguna falta. Y comienza la segunda parte y el Granada se viene arriba. Hay jugadas en las que se dan diez pases seguidos y el Albacete ya no presiona tanto. Los equipos que acaban de subir vienen de tener confianza y victorias. Iba a decir que lo contrario que el Granada pero miré las camisetas de alrededor y no quedaba nadie en el campo. Ninguna memoria, ningún futbolista que contara en el vestuario lo que pasó en Elche o el día que Cristiano se marcó un golazo a nuestro favor. La grada ahora sí anima. Sale Kunde y en cinco minutos explica porqué sale el primero y porqué no es titular. Tira dos paredes, dispara a puerta y desaparece, no apoya, no aprovecha lo que se ve que tiene. Joselu corre a un balón imposible y la gente se vuelve loca. Es segunda y esto es el Granada, nadie en toda la temporada pasada corrió así a por un balón. Kunde vuelve a tirar una pared y Joselu le regaña a Machís por no seguir una jugada hasta el final. En mayo habrá en la grada camisetas de Kundé y Joselu.

Entra Puertas por Baena y el equipo recoge el guante de Oltra que quiere el partido. Va arriba una y otra vez y ahora el campo les acompaña. Y el tiempo se va y el lunes está a punto de llegar y habrá que trabajar y no se habrá ganado en el debut. Y una jugada preparada está a punto de ser gol pero falla Joselu y la gente corea su nombre. (Antes había tirado un caño maravilloso en el borde del área). Oltra no hace el tercer cambio y parece un mensaje al club. El partido se nos va de las manos, como las vacaciones, como la luz y el verano. La gente acepta el resultado y al equipo con la ovación final. La madurez de los años en primera quizá se vio en esa ovación, en ese aplaudir a un equipo que había empatado con un recién ascendido que el año pasado jugaba dos categorías por debajo. La madurez de una afición se vio también en el respeto estricto y solidario con la gente de Barcelona en el minuto de silencio. Un empate. Esto es la segunda, hay camiones que van al matadero pero tenemos el fútbol. Por suerte.


Javier Ruiz
Librería PRAGA

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