La vida que mala es

OPINIÓN GP | JAVIER RUIZ @sevennorth | LA COLUMNA DEL 5

Anquela se queja de que no le dejaron trabajar cuando estuvo en el Granada CF y menciona, como si cualquier cosa, a Recio, Nolito, Brahimi, El Arabi, Orellana e Ighalo. Zidane dice que Ronaldo “necesitaba” el gol de ayer. Un tipo que en su —corta— profesión (que consiste básicamente en jugar al fútbol, viajar con todos los lujos y dejarse adorar) ha ganado tanto dinero como para tener problemas con hacienda por un importe superior al que muchos de nosotros ganaremos en nuestra —muy larga— vida laboral. Un tipo que ha marcado cientos de goles, algunos en finales, que ha sido Campeón de Europa de clubes y de selecciones necesita un gol en la octava jornada de liga. Necesita.

Conocí a Alfredo hace más de treinta años. Sabía que quería ser fotógrafo cuando los demás no sabíamos nada. La otra noche vi una foto suya, de un escritor, que había hecho para el periódico en el que trabaja de fotógrafo. Preguntaban en twitter qué nos parecía la fantástica foto. Respondió él: había un extintor que no debía estar allí. Era cierto, si analizabas la foto, el extintor no tenía que aparecer. Cualquiera que no fuera él no lo hubiera visto por lo mismo por lo que no tenía que aparecer: no contaba nada, no se veía. Pero él fotógrafo sólo veía el extintor.

Volvamos a Anquela: se queja de que la abuela —que tenía la pitillera de oro— fumaba. La vida es un misterio.

Como un misterio fue el partido de Baena. Un tipo que está camino de ganarse el cariño de todos porque hace muchas cosas y porque la capitanía es parte de su trabajo y su liderazgo va camino de asentarse con tranquilidad y oficio. Baena, según el locutor de los Cármenes, marcó el primer gol que realmente fue en propia meta en una jugada en la que él no intervino. También, salvó el uno a uno en un corte providencial. Y dio el segundo tanto en un gran pase a Joselu. Fue, probablemente, el jugador decisivo al salvar el empate y propiciar la victoria. Cualquier espectador de mi fondo que se centrara en esas tres jugadas pensaría que hizo un gran partido y tal vez sea así. Pero Baena es bueno cuando hace lo de Gerrard: llega, vuelve, inventa y presiona. Pero no es capaz de hacer lo de Busquets: no le pidamos orden si su valor está en ser importante en el caos, en el desaparecer para aparecer y dar un gol o evitarlo. Dejemos a Montoro, que cuajó un gran partido y más aún con el recuerdo del Nastic fresco, que ponga el orden y la sensatez. Te queremos, Baena, pero lejos de los pases de toque.

Debajo de mi asiento de abonado no hay socios. Va cambiando la gente que viene cada partido. Ayer, una familia de Guadix con niños chicos. Me cuenta mi compañero que desde que están prohibidos los insultos, el campo es un sitio más amable para los críos. Pienso que los luchadores contra lo políticamente correcto deberían de oír los cánticos de algunas, bastantes, aficiones de fútbol. En ese momento, los ultras empiezan a cantar “maricón el que no bote, puta la que no bote”. Año 2017, en la supuestamente civilizada Europa. Una razonable forma de ser muy pesimista es analizar cuánto ha cambiado la naturaleza humana antes de hacerse vanas ilusiones.

El meme de la semana son las dos fotos de la gente que celebraba lo que para ellos era un importante logro político y esas mismas caras diez segundos después cuando se les esfumó entre las manos. Es un meme cruel porque si bien es discutible la conveniencia, la posible mejora en las vidas de todos de ese logro, lo que no se puede negar es la alegría y la infinita decepción. Machís recorta con la izquierda y luego con la derecha, se queda solo y tira al palo. También diez segundos, menos, tal vez. Machís se levanta después del palo y se marcha cabizbajo después de hacer el mejor partido que le he visto en dos o tres años a un jugador del Granada. El misterio de la alegría y la tristeza, la cara eufórica o la mirada al suelo, la vida que se levanta o te atropella en diez segundos.

Imploraba hace un mes un central y mis ruegos fueron cumplidos con creces. Volvió Saunier y llegó también el Chico Flores. Pasamos de tener dos tipos temblorosos a disfrutar de la seguridad de dos centrales maduros y con confianza. El Chico intentó varios pases largos, todos fallidos, todos mal encaminados, que muestran tanto la falta de rodaje como la capacidad que sabe que tiene el que los intenta. La segunda tiene estas cosas: que los partidarios del toque vigilemos asustados la salud de nuestros centrales.

La segunda es disfrutar dos victorias en una semana y una dolorosa derrota en una actuación infame que sirvió para poner en valor a los que faltaron. La segunda es que Baena falle tantos balones y sea el jugador decisivo. La segunda es que haya ratos en los que nadie comete un acierto. La segunda son las familias de Guadix que vienen con los niños al campo porque el horario es de aficionado y no de televisor y el precio razonable. La segunda es querer ganar para subir a primera y volver a tener horarios horribles, derrotas y tristeza. La segunda es como la vida, qué misterio y qué mala que es.

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