Estadio Los Cármenes | Desde Preferencia

Paracetamol e Ibuprofeno

OPINIÓN GP | RAÚL ZAMBRANO @RauLiLloZQ | DESDE PREFERENCIA

La madrugada del miércoles me despertó una repentina fiebre, más de 39 grados corpóreos y mi santa además paciente esposa (qué gran enfermera y qué mal enfermo) llevándome en volandas a Urgencias. Tras unas pruebas y descartar alguna cosa mayor, las indicaciones eran claras, paracetamol, ibuprofeno y reposo en casa.

Pues algo parecido le pasó al Granada el viernes. La receta era clara, paracetamol e ibuprofeno en la adversidad de las últimas jornadas, con esa fiebre de malos resultados. Quién llevaría en volandas al equipo, serían los más de 300 valientes que ocupaban la zona de grada visitante, tiñendo de rojiblanco el estadio El Arcángel.

El paracetamol se suele usar para paliar los dolores y la temperatura. Al Granada le hacía falta tras el gol inicial y tempranero de Andrés, cuando prácticamente ni había dado tiempo a asentarse en el campo. Un gol que hacía subir la fiebre y que podía provocar una ansiedad que no iba ser buena. El XI de Diego Martinez, añadía a Ojeda en detrimento de Pozo en la titularidad, con Adri en el lateral izquierdo y arriba Rodri. Aunque el auténtico paracetamol del Granada sería Álvaro Vadillo. En una de sus cabalgadas llegó a línea de fondo y su pase atrás fue desviado al fondo de las mallas por el defensa cordobesista, Loureiro.

A partir de ahí, toda vez que se consiguió cortar esa ansiedad y tensión, el Granada fue cada vez más dueño y señor del 105 x 70 metros del estadio de El Arcángel. El cuadro rojiblanco horizontal se puso serio, colocándose el mono de trabajo para percutir e insistir al cuadro verdiblanco. Un Víctor Díaz como estilete por su banda derecha emergiendo como un extremo más.

El partido pedía más y es ahí donde aparece el ibuprofeno. El Granada tenía que romper con ese dolor, que podría ser el ver avanzar los minutos y no lograr adelantarse. Prácticamente, sin tiempo para que los jugadores de Curro Torres pudieran reaccionar, el cordobés Fede Vico anota el 1-2, adelantando al Granada y pidiendo disculpas por ser el verdugo de su ‘equipo’.

Se había logrado lo más complejo, dar la vuelta al marcador antes que la ansiedad, que la tensión llevara al traste el partido. En apenas cinco minutos, el 1-0 se transformo en 1-2 y aunque se pasó algún que otro estrés por mor de algunas avanzadas del Córdoba, el Granada supo sobreponerse con la ayuda de la afición desplazada.  Ésta estuvo de 10, animando y obligando a los jugadores a asomarse al campo tras acabar el partido.

La resolución, 3 puntos que son 6, puesto que el partido ante el Reus no se juega. La próxima estación será en tierras madrileñas ante el Rayo Majadahonda. Los debutantes en liga profesional ayer dejaron a las claras que es un rival complicado y complejo, más en su coqueto estadio. La tabla está muy apretada y lo único bueno de la semana que viene es que hay duelos directos de los conjuntos que luchan con el Granada.

A falta de un delantero goleador, la plantilla de Diego Martínez concentra su trabajo de realización en la segunda línea, También se necesita la aportación del delantero, así como una mayor sincronía de Ramón Azzez en el centro del campo. Quedan dos semanas para el próximo partido, este parón viene ideal para poder ir a ‘boxes’ y recauchutar los neumáticos, enderezar el alerón y rellenar el combustible para lo que queda.

Keep Calm and Eterna Lucha

 

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