Afición del Granada CF en el Árcangel | Foto: GCF TV

Un viernes genial

OPINIÓN GP | NACHO GÓMEZ GUZMÁN @NachoGomguzm1 | TAN SÓLO UN CORAZÓN

Todo eran malas noticias para este partido, desde que supimos la fecha, un viernes para una de las salidas que todos los aficionados teníamos marcada en rojo. Veníamos de tres pinchazos consecutivos, aunque este equipo ha dado muestras de que se puede confiar en él, la desilusión y los recuerdos de temporadas pasadas se nos venían a la mente.

En este equipo se puede y debe confiar, opinión personal. Un equipo que lo da todo y que compite en todos sus enfrentamientos, se merece todo el apoyo y esfuerzo que hicieron sus aficionados en este “viernes genial”.

Unos 500 desplazados nos pusimos en ruta hacia la ciudad califal, la previa fue maravillosa con mención especial a la gran acogida que tuvimos de la afición cordobesa y a varias peñas rojiblancas horizontales.

Llegamos al estadio, los granadinistas animosos y expectantes dando muestras de afición madura y señorial respetando el himno cordobés. Empieza el partido y primer golpe tras otro error defensivo, después de unos segundos de inquietud y quedarnos congelados. Nos vinieron a la cabeza los partidos anteriores y el sufrimiento que siempre ha acompañado a este equipo, parecía que se terminaban nuestras ilusiones y alegrías.

Nada más lejos de la realidad, equipo y afición se fundieron en uno, y ese “uno” se puso el mono de trabajo, la afición apoyando más que nunca y el equipo a darlo todo en el campo, como siempre. El equipo empezó a jugar y a mover el balón como en sus mejores días al mando de un Montoro imprescindible y un Vadillo estelar. A pesar de otras dos pifias arbitrales, empezaron las llegadas y después de más de tres partidos sin poder festejar un gol, por fin se abrió la lata, llegó la remontada. La locura se instaló en el gallinero del Arcángel donde nos encontrábamos.

La segunda parte empezó igual que terminó la primera, un Granada mandando y a punto se estuvo de sentenciar el encuentro, a partir de ahí el saber estar y la capacidad de sufrimiento de los gladiadores de Martínez, hicieron que los tres puntos se vinieran para Granada.

El pitido final del partido llevó el delirio a los 500 incondicionales, y claro, la afición pidió el regreso de los “toreros” que se volvieron a fundir con todos los que estábamos allí. Así terminó este “viernes genial”, que EQUIPO y AFICIÓN, ya lo merecíamos.

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